Mensaje Orlado Nº 11

Ríos desde el Ecuador

 

Del Río de La Plata a la Patagonia a dedo; de allí sin descanso cruzando los Andes y arribando a Santiago, siendo ésta la última capital antes de adentrarnos en la larga ruta costera que atraviesa la parte superior de Chile. Mientras viajamos hacia el norte el clima se va secando y pronto hace aparición el desierto más inhóspito del mundo: Atacama. Son miles de kilómetros donde la aridez reina; donde las aguas gritan basta y ya no llegan a las tierras; donde el mar y su brisa húmeda le dan la espalda a las costas como si un enojo antaño aún perdurara en sus aguas.

Así, cual escenario de una antigua guerra, la costa peruana guarda en sus entrañas los restos de antiguas y milenarias civilizaciones que un día desaparecieron, y dejaron sus fragmentos como un aviso para el hombre, de que en este planeta todo tiene su tiempo y su espacio, y que a la soberbia y las obras del orgullo del hombre les llega su final y quedan sepultadas bajo la arena, hasta que el viento y los elementos hacen olvidar de ella todo vestigio.

Pero más al norte, la arena de nuevo muestra señales de vegetación, hasta que el paisaje se viste de platanales y fincas que lo cubren todo de verde. Hasta el centro del mundo se hacen 5 los días de viaje en total desde la Patagonia, y ahora Ecuador nos muestra sus sierras y su belleza, hasta que asoma Quito, donde en el pasado se asentó la parte norte del Tahuantinsuyo.

En Ecuador la lluvia se hace presente, no se detiene y cabalga por las pendientes hasta convertirse en arroyos y lagunas. Pero ahora, del agua que se junta en el centro del mundo comienzan a brotar ríos que viajan hacia toda la América. Aguas vivas que se bifurcan e inundan todas las tierras del sur y del norte.

Pero en Ecuador, también aparece la figura del Chimborazo, el volcán más alto de la zona y el punto más alejado de la tierra y por ende, el lugar terrestre más cercano al sol. Avanzamos en grupo desde Riobamba hasta sus cumbres para sentir su  altura y su fuerza. Y cuando la camioneta se dispone a entrar a la ruta, una falla en el motor nos detiene con sorpresa. Nos demoramos en reparar el daño, pero enseguida mediante un empujón, volvimos a avanzar hacia el destino. Cuando el camino entró en una pendiente pronunciada, el motor volvió a fallar dejándonos detenidos y sin posibilidad de empujar para adelante.

La espera se hizo larga, el motor parecía ahogado, y ya algunos comenzaban a desistir de tal empresa. Pero insistiendo y con paciencia, la camioneta volvió a arrancar. Y así, el viaje accidentado, de a poco nos fue dibujando la figura del volcán, que asomó por vez primera entre las nubes que lo vestían tímidamente. En ese momento, cuando el destino se aproximaba, la camioneta pinchó un neumático y nos encontramos nuevamente, por tercera vez, demorados en la ruta. Pero el Chimborazo allí estaba, y se sentía aquel poema, aquel mensaje inmortalizado en el símbolo del Delirio, en el cual se dijo en palabras del Anciano de los siglos…

«Yo soy el padre de los siglos, soy el arcano de la fama y del secreto, mi madre fue la Eternidad; los límites de mi imperio los señala el Infinito; no hay sepulcro para mí, porque soy más poderoso que la Muerte; miro lo pasado, miro lo futuro, y por mis manos pasa lo presente. ¿Por qué te envaneces, niño o viejo, hombre o héroe? ¿Crees que es algo tu Universo? ¿Que levantaros sobre un átomo de la creación, es elevaros? ¿Pensáis que los instantes que llamáis siglos pueden servir de medida a mis arcanos? ¿Imagináis que habéis visto la Santa Verdad? ¿Suponéis locamente que vuestras acciones tienen algún precio a mis ojos? Todo es menos que un punto a la presencia del Infinito que es mi hermano…»

Se cambia el neumático, y avanzamos decididos a llegar a su cumbre. Estábamos ahora a unos pocos kilómetros de la entrada cuando la camioneta se rompió por última vez. Fueron cuarenta minutos de espera y nada. Ya el carro había decidido su destino: no iba a llegar al Chimborazo. Así que recurrimos a hacer dedo a un camión que transportaba piedras, para que nos acerque los kilómetros faltantes. De ese modo llegamos a las partes nevadas en sus alturas.

El frío cerca de la cumbre era constante. Las nubes lo cubrían todo y no dejaban ver más allá de algunos metros. En el suelo las rocas volcánicas se dejaban ver ente la nieve, y me acerqué a juntar algunas. Había cuatro colores distintos de piedras y en el momento, mientras juntaba una de cada color, apareció otro símbolo. Las piedras volcánicas del Chimborazo eran de cuatro colores: Rojas,Negras,Blancas y Amarillas.  No había otro color aparte de esos. Así entre su nieve, entre sus aguas congeladas que alimentan los cauces que van al mar, el Chimborazo nos transmitía en sus piedras su verdad.

Y así como el escudo de Ecuador lo narra, descendimos con sus deshielos, bajamos con sus aguas que se engendran tan cercanas al sol, hasta el río guayas donde descansa al calor tropical la ciudad de Guayaquil.

Dejándonos llevar por las aguas entonces llegamos a las costas, mientras observamos en el cielo el relato Apocaliptico: “Y estalló guerra en el cielo…”, mientras se recitaban esas palabras, llegaron noticias desde las calles . Los transeúntes se abarrotaban en las veredas del centro mirando hacia arriba: se veían luces verdes y azules en el cielo, como rivalizando y disparando fogonazos. Había movimiento allí, mientras las nubes también acompañaban a las luces. Las personas observaban sin entender, muchos señalaban, mientras algún personaje extraño se acercaba para dispersar sin éxito a la gente. Había una guerra en el cielo, manifestándose antes la mirada de la gente en las calles de Guayaquil en aquella tarde.

Ese fue el último recuerdo antes de volver al sur y adentrarnos en el gran desierto que volvía a abrirse ante nosotros.

Hacia el Perú

Ya en Lima la arena se transforma en cemento, y el “árido” ahora es el mundo de las grandes capitales, donde viven las personas atiborradas buscando el dinero para mantener con vida sus proyectos individuales. En Lima el clima es extraño: las nubes suelen cubrirlo todo, pero sorpresivamente nos cuentan que la lluvia jamás llega.

En Perú la sorpresa es que se despierta la tierra. En esos días un fuerte sismo sacude a Ica dejando más de 120 heridos, y días después caminamos por el puente de la parte céntrica de Lima, cuando el suelo comienza a sacudirse de un lado a otro. La gente se ríe y se burla, caminan jocosos como si fuese una diversión más. No comprenden que desde el 70, pasaron 40 años sin sismos en la capital y que ahora la tierra de nuevo está despertando. Porque el último tsunami que sufrió la ciudad llegó varias cuadras adentro, y oímos una profecía que augura que el próximo llegará hasta la catedral de la Plaza de Armas. Por eso, ya se comienza a sentir que Lima sufrirá un fuerte terremoto en el próximo tiempo porque ya no hay excusas. El 2012 comienza a mover los cimientos de la tierra, las aguas comienzan a caer con fuerza, y la temperatura en algunas ciudades “quema”, mientras en otras desciende precipitosamente.

Frio en el Frio – Frio: El Amargo éxodo

En Europa, la ola polar que empezó en enero del 2012 y ya ha cobrado la vida de más de 600 personas, y ha generado daños en varios países, que, a la luz de la profecía, son irreversibles. Así en el comienzo del 2012, el hombre comienza a congelarse, el clima ya no es el de antes y el cuerpo se resiente y muere. Entre los países más afectados se encuentran:

Ucrania, en donde se han presentado bajas de -33 º, el balance de muertos asciende a 135, la mayoría sin hogar, que fueron encontradas congeladas en la calle. En Rumanía alrededor de unas 60 mil personas se hallan completamente aisladas por el frío. En Polonia las víctimas ascendieron a 82 personas. En Rusia, la ola de polar ha cobrado la vida de 46 personas y las temperaturas han descendido hasta los -28,5º, mientras que en Alemania, se registraron temperaturas de hasta -28º. República Checa y Hungría contabilizan más de 40 víctimas. En los Balcanes se alcanzó la cifra de 37 muertos por las bajas temperaturas. En Italia se han presentado 40 muertos y cientos de poblaciones han quedado incomunicadas. En Roma -por la emergencia- se han movilizado 6 mil personas, entre agentes de policía y de la Protección Civil, bomberos y voluntarios. En Francia, donde la ola de frío ha causado cuatro muertos, hay un aviso de alerta por riesgos de cortes eléctrico por el elevado consumo. La ola de frío polar también ha llegado a Inglaterra en donde se ha presentado temperaturas de hasta -18º. Las autoridades han declarado la alerta por hielo. La ola de frío polar también llegó al norte de África, haciendo aparecer nevadas hasta en el desierto del Sahara. A su vez, el temporal ha afectado a Argelia con tormentas de nieve y ha causado 16 muertos y 120 heridos.

Llega EL FRÍO, que cala los huesos y le demuestra al hombre que él no es dueño de nada, y que nadie puede esconderse ni pensar en refugiarse cuando el mundo entero está cambiando. Así lo escribió el colombiano Rojas Galvis, anunciando con anticipación lo que comienza a asomar hoy en el norte Europeo:

“LA NATURALEZA SE REBELA HACIENDO VÍCTIMA A LOS PAÍSES NÓRDICOS”

Las preguntas vuelan de gobierno en gobierno. Los peregrinos son millones. ¿Qué hacer con CASOS millones? Se inicia el amargo éxodo. Los campos y las ciudades van quedando solos. Muchos se aferran permaneciendo allí, soñando con la esperanza que el clima vuelva a su normalidad. Mas es inútil. Y los que se aferran observan que sus fuerzas van mermando, y antes de dejar su tierra prefieren quedarse, hasta que ella misma los acoge en su seno en medio del lacónico silbar del viento.

¿Habían pensado alguna vez en dejar esas naciones para marcharse a unas más lejanas? ¡Nunca! Pero el capricho e insolencia del hombre hace que la naturaleza se vuelva contra él. Es ahí cuando descubre que no es dueño de nada y su sentido de posesión se ve claramente quebrantado. Y la tierra de los hermosos tulipanes también es invadida por el mar. Las grandes conquistas que el hombre creía haber conseguido van siendo devoradas por las aguas violentas, que destruyen todo a su paso. Y el conquistador observa que está siendo conquistado, mezclándose en su mirada ‘la tristeza, el temor y la sorpresa. Los vientos fuertes corren velozmente, sobre las verdes campiñas. El cielo azul se toma turbio, los árboles pierden sus hojas, quedando sus brazos extendidos hacia el cielo, en actitud de una silenciosa súplica. Los diques se van al suelo. El lodo resume de la tierra, haciendo que el hombre con ojos desorbitados, observe los dramáticos cambios. Hacia el occidente, junto a la Península Ibérica, las inmensas viñas van siendo destruidas por grandes heladas…

La mucosa nasal se afecta tanto que las personas tie­nen que recurrir a respirar por la boca, causa por la cual las impurezas y el frío del aire pasan con mayor facilidad a los bronquios y a los pulmones. Esto ocasiona la mayor parte de los decesos. El cuerpo médico lucha denodadamente por lograr vencer el terrible flagelo. Pero se da cuenta que los esfuer­zos son infructuosos, encontrándose los hospitales cada día más atestados de pacientes moribundos. La situación se hace insoportable.

Las calles se van tornando desiertas y silenciosas. Las fuertes ventiscas aumentan. Los colores de las más hermosas flores se van tiñendo de gris al contacto con el agua enrarecida. La voz de alarma suena como un lacónico clarín que anuncia terribles noticias: LOS HABITANTES DE LOS PAÍSES ESCANDINAVOS TIENEN QUE SER EVACUADOS HACIA OTRAS NACIO­NES. TRUENA LA NOTICIA EN TODOS LOS PERIÓDICOS DEL MUNDO.Comienza un conflicto más para Europa. ¿Hacia dónde los podrán evacuar?” (Profecías Trascendentales, Rojas Galvis, Ediciones Hombre Nuevo, México. 1980).

“El hielo es hielo”, y con el fuerte frío comienza el amargo éxodo. Es el tiempo también del gran parto, cuando Latinoamérica comienza a transformarse en hogar mundial. El hombre nuevo comienza a brotar de su propio pensamiento, como lo dibuja Solari Parravicini en 1972. Por eso, la migración llegará al único lugar que puede albergar tanta gente: América del Sur. Continente que debe comenzar a organizarse. Y cómo lo hará, si no hay un orden para que las tareas no se superpongan y devengan en más caos. Cómo lo hará si no hay gente preparada para recibir tan aluvión de gente. Dónde pueden adquirir las personas la valiosa experiencia para guiar a los que lleguen, a la conformación de un gran Remanente. Pero ahí están los sensatos, los que aprovecharon este tiempo como oro refinado, para ganar LA EXPERIENCIA, “El real iluminado deberá aprender con su verdadera experiencia, que debe dirigirse hacia un lugar determinado y saber por qué está ahí y en dónde no debe estar” (L L). La verdadera EXPERIENCIA que no tiene precio, que es la síntesis de conocimiento aplicado, comprimido en sabiduría, para saber manejar -en este caso- situaciones de alojamiento, alimentación, ropa, salud, etc. para grandes cantidades de personas. Experiencia que hace hablar a las personas con seguridad porque conocen, porque han trabajado sobretodo en su espíritu; han estado volcando su fuerza y tiempo en pos de ello durante este período de hoy y del que se avecina. “Los verdaderos guías espirituales son ahora los que imparten el rumbo de la humanidad” (Profecía de los 9 tiempos).

Mientras tanto Buenos Aires se sigue inundando, pero no de los ríos de vida que dan sustento a las tierras latinas, sino de las aguas que se estancan con las tormentas y sudestadas cada vez más frecuentes. Y sus calles se asemejan a canales temporarios, a riachos que se llevan el tiempo de los hombres, en la ciudad donde nadie tiene tiempo. Ya  durante el 2010 el clima se hizo sentir con tres fuertes tormentas que en una semana habían acumulado 420,7 milímetros de agua, la marca más alta registrada en 149 años. Ahora, de nuevo, la sudestada y el clima tropical manifestándose, poco parecen preocupar a la gente.

Pero Argentina también se inunda de cruces y disputas en el poder político. Las Malvinas reaparecen como lucha por la soberanía y la descolonización, y sirven de excusa en los hechos de militarización. Militarización de la Patagonia solapada, sin que los argentinos lo adviertan, porque esa es la estrategia del gorro frigio y la serpiente, utilizar la careta femenina para acercar sus planes a su cumplimiento.

Así, son 300.000 los británicos viviendo en Argentina, a lo que se suma que los ingleses son dueños de miles de hectáreas en la Patagonia, sin que este hecho preocupe al Gobierno argentino.

Es el reinado de la careta que llega a su fin cuando las personas dejan de ser aguas estancadas, sin decisión y firmeza, y se convierten en ríos que con voluntad y sin detenerse en los pozos y accidentes del terreno, siguen adelante barriendo con fuerza cualquier pensamiento que se opone y busca obstaculizar, sus aguas interiores de vida.

 

Cusco, Febrero del 2012

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