Mensaje Orlado n° 5

Entre la barda y el río  

Es abril en el sur. La vista del valle se tiñe de poesía y el suelo de hojas secas comienza a cambiar el paisaje de la zona, hasta ayer frondoso y bañado en el verde clorofila de frutales y viñas.

Unas pocas arboledas se anticipan y destacan en esa renovación de la zona: como en todo proceso de regeneración, son ciertas clases de árboles los que primero se visten de otoño, quizás los más apercibidos del clima y de las señales de los tiempos; los que han interpretado en su momento justo las pequeñas variaciones en la temperatura del suelo, en la humedad y el viento, e incluso en la luminosidad del sol. Son las primicias, y como tales, dejan caer su vieja envoltura de hojas que ya han cumplido su ciclo porque de conservarlas, la crudeza del invierno los debilitaría demasiado hasta incluso, producir su agotamiento y muerte. El proceso comienza desde su savia, que es su energía de vida. Ella se repliega lentamente desde la punta de sus ramas hasta concentrarse en lo más profundo de su ser, en su raíz. Una vez realizado este proceso, que es distinto en cada especie puesto que cada una es distinta en su gloria, el árbol ya está listo para soportar la gran prueba del frío y la tormenta que se avecina, superviviendo para luego en el futuro ser el resplandor de una nueva primavera. 

Así es el ciclo de las 4 estaciones en estas tierras, como las 4 astas de la cruz orlada y el movimiento que pasa por cada una de ellas. Y siguiendo ese plan nos movemos, de un punto a otro. Porque de una ciudad nos invitan a otra, y de esa a otra. Y el gran valle se convierte en un túnel por donde vamos de urbe en urbe, recogiendo el grano y desechando la paja. Vamos y venimos sin descanso entre la barda y el río agradecidos con el Padre, que nos da su permiso. 

Entre la barda y el río, entonces, corre el boca en boca.

 Y en ese intercambio aprendemos todos, como también lo hacemos observando el paisaje que nos circunda. Así, desde la barda asoma la silueta del indio Comahue. Con su figura enorme vigila el valle que se desploma a sus pies, del que se hace dueño y señor. No es inocente, porque la ignorancia produce estupidez y vigilar el horizonte es un acto de inteligencia. Lo imitamos y estamos atentos, porque también llega “la otra fuerza”. Llega, se sienta y escucha. Pero ya conocemos sus preguntas: “¿Hacia donde se dirigen? ¿Cuándo? ¿Quienes son ustedes?” Porque no les interesa el espíritu, ni las profecías, ni las charlas, ni resurrección, ni el Padre Eterno. Se ubican en el fondo, se agitan, se levantan, no toleran la energía que hay ahí. Observan desde lejos. No se pueden acercar. Y ya no son solo de parte del pueblo elegido de la serpiente, que pululan por estas zonas, sino que ahora también vienen de parte de la “Gran Ramera” (Ap. 17).

En este escenario de charlas y conferencias también aparecen muchos jóvenes con sus temores que esconden: miedo a sentir dolor, pero a un dolor particular porque es un dolor que viene desde la mente. Es el dolor mental que sufren cuando deben desprenderse de las viejas fórmulas, los viejos hábitos, las viejas concepciones, que se fosilizaron en lo más bajo de sus memorias como raciocinios estandarizados. Dolor que nunca podrá ser esquivado ni evitado, porque la evolución o el ascenso punza al hombre de tal modo que más tarde o más temprano tiene que sufrir la angustia de liberarse del pasado, del hombre viejo. Así, huyen de sus problemas escapando profusamente de su verdad interior, buscando hacia fuera en la Cienciología, en la meditación, en su música, en la ingestión de plantas, en las drogas o en el alcohol.  Nunca solucionan sus problemas porque buscan escapar de ellos, sin tener la fuerza y el coraje de tomar decisiones definitivas.

Son legión de jóvenes también que creen saberlo todo, que viven en un mundo imaginado por ellos mismos, donde conocer el plan infernal y la invasión no es excusa para salirse de ella. Imaginan seres de luz y ángeles que los acarician y sostienen en su vida de vicios y egoísmos, en su existencia de placeres y muerte. Hablan de Illuminatis, Nuevo Orden y reptiles, pero su mayor enemigo es el orgullo. Reprochan al maestro que fue ejemplo, niegan valores que fueron admirados, ríen de la lengua en toda lengua y fabrican estúpidamente motes que creen que perdurarán y les perdurarán, en sus “sublimes creaciones aplaudidas”! La mediocridad que calzó su cetro en el comenzar de la hora 10, reinará hasta el humo magno y el Grito. Luego será la confusión y el derrumbe y ¡Luego OM!” (BSP 1971).

Y llega en algunos la confusión y la duda de lo que parecía ser la verdad. Es ahí donde el hombre reconoce su error y comienza a visualizar su existencia. Porque muchos jóvenes también comprenden y de a poco despiertan del polvo de la tierra. Porque es la juventud el sector mas atacado; él es el exponente de la publicidad, de las películas, de la imagen convertida en objeto sexual dentro de la mente humana. Son ellos los que son guiados más profusamente en la enfermedad del desequilibrio colectivo de los más bajos pensamientos. La juventud es la más dañada en estos tiempos finales, tal como lo muestra Parravicini en su gráfico porque es el hombre manipulado desde Éfeso, y esa omnívora y perversa Kundalini, del mundo metafísico de la lujuria escondida en lo más bajo de la razón, destroza generaciones enteras que no pueden levantarse porque sus memorias pesan demasiado, y esos jóvenes desde sus mentes ya no pueden mantenerse en pie.  

Pero mien­tras los espíritus más débiles se entregan de pies y manos cada vez más a la burbuja voluptuosa del goce sádico, los que tienen la valentía y el coraje de escuchar la voz que fluye desde adentro se buscan y encuentran. Aparecen y se unen como hermanos que no se fragmentan en el final del momento donde su cumplen todas las profecías. Ahí se ve la verdadera fuerza de las personas; no en sus gritos, en sus muecas de músculos presuntuosos o en su carácter aparente. Porque mientras la mayoría se degrada voluptuosamente en la “búsqueda de un dios imaginado por él, dentro del absurdo, dentro de obnubiladas conjeturas que no siente más impacta” (BSP 1969) se sobrepone una minoría poderosa e inteligente, que se sirve de su impulso y energía para transformarse en fuerza creadora.

Por eso, esa minoría es la que produce los cambios y no son solo jóvenes, aunque la profecía dice que llega el momento, llega ya el día y la hora de la hora en que “La nueva juventud que grita quedará en el grito. Conocerá el vacío de la ceguera. Mas llega ya el día en que verá  y será caminante… de ¡Cristo!” (BSP 1972)

Juventud que se levanta paulatinamente en el momento de las tres horas, claves para comprender el momento final. Horas y tiempos que en repetidas veces se han señalado como la hora 10, 11 y 12, en la que la 1º hora es 2010; hora 11 es 2011 y hora 12 como el año 2012. Sin embargo:

Detente Caminante! Detén tus pasos, observa y medita… porque llegó ya la epidemia de la ira incontenida, llegó ya la violencia descontrolada, llegó la agitación – Llegó la era de la incomunicación, del antiamor, del odio, del desprecio, de la persecución, del asesinato, de la muerte en la muerte de la HORA DIEZ en el llegar de la ONCE” (BSP Sin fecha).

Por esos días nos alcanzan en auto hasta la terminal del pueblo para partir a nuevo rumbo. Nos llama la atención la estampita de Sai Baba colgada y nos causa rechazo. En estas zonas existe un pequeño movimiento que promueve su adoración y hasta se distribuyen libros de sus enseñanzas. Unos pocos lo defienden aun, a pesar de su olor inconfundible haciendo cumplir las palabras de Jesús Porque se levantarán falsos Cristos, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos”. Y lo hacen, porque buscan las apariencias y los sentidos, no buscan su verdad interior sino la adoración de ídolos y hombres que dicen ser aquel que viene por 2º vez. Es tal el rechazo que nos genera su imagen que tomamos la estampita, la damos vuelta y la ponemos de cabeza hacia abajo. Y esa es la última adoración a este demonio que vemos en sus días de vida. Porque a los 6 días llegan noticias desde la India, y muere Sai Baba inflado de crímenes, violaciones, vicios y adoraciones.

Abril también es un mes de noticias desde el sur. Porque llegan los chinos con sus inversiones y los gobiernos provinciales les abren la puerta ignorando que es la muerte. Ya cuentan con Sierra Grande, donde intentan exportar hierro para abastecer de metales a su industria y armamentística. Ahora van por los valles, donde pretenden establecer sus empresas exportadoras de alimentos junto con aeropuertos privados, y toda una infraestructura que termina convirtiendo a la Patagonia en zona sensible para la soberanía alimentaria de los adoradores del dragón, que aun está dormido pero a punto de levantarse.

En Santa Cruz el conflicto petrolero vuelve a aparecer y comienzan los atisbos sindicales, porque al poder del gremio de los camioneros, ahora se suma la puja sindical en el petróleo que decide el humor del país que se queda sin combustibles. En los medios del sur, ya se habla de los porteños que consumen todo el crudo y que no les interesa el sur, que independiente podría superar económicamente incluso al resto del país. División que en realidad siempre se invocó, pero que la situación actual hace y hará que existan cada vez menos reparos en hablar de ella.

División que termina provocando guerra interna en el país, fragmentando y partiendo a Argentina en dos mitades como quedó dibujado por Benjamín Solari Parravicini en tantos de sus dibujos, pero secesión que se termina levantando en andas por el Hombre Nuevo, al que Benjamín Solari Parravicini llamó “Geón”.

“En la Argentina muere el mal, el desamor, la falta de equidad y la holganza. Argentina será en el final de la prueba” (Bso 1968). Dibujo en el que se representa a los dos bandos como dos criaturas, en donde una de ellas parece formar con su cara el “3”. Ambas entidades que están siendo alzadas por el Hombre Nuevo sin cabellos de pensamientos viejos, que aparece al final de la Gran Prueba:

“Llega el Nuevo Hombre al mundo tierra, será cerebralmente computado, de físico titánico y de belleza ancestral. ¡Geon será electrónico! Termina ya la grande prueba” (BSP 1968)

Y es el GEÓN el nombre que el profeta argentino le da a este nuevo hombre que poblará este lugar del vastísimo universo, con los componentes necesarios para su optimo desarrollo mental-espiritual, que logrará alcanzar nuevos y altos niveles de consciencia en su camino hacia el movimiento universal de la Gran Consciencia Cósmica Creadora.

 

“En el final de la prueba llegará el superhombre hijo del nuevo gene. Llegará el hombre astral y será sin ser. Hablará sin hablar. Se trasladará sin traslado, y sabrá sin aprender.

¿Será el hombre de Plutón? ¿Será el hombre de Ganímedes?

¡No!  Será el hombre Tierra, Geon”

(BSP 1967)

 

Abril del 2011

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